El primer intento de clasificación de las obras poéticas o literarias lo conseguimos en Aristóteles, quien define los géneros literarios así:“Son las unidades poéticas de imitación que actúan como puentes entre la realidad y la ficción literaria”
Para Aristóteles, tal como lo afirma en la definición antes descrita, los géneros se distinguen según el modo de imitación; que se deriva a su vez, entre otras consideraciones, de “quien” es la persona que habla. Por lo cual propone la clasificación siguiente:
Modo Lírico: El poeta es el que habla. El texto se convierte en el cauce expresivo del poeta. La imitación se caracteriza por el ritmo, la dicción y la armonía. Es el canto que en la antigüedad se acompañaba con la flauta, la cítara o la lira. Por ello se le llamó: Poesía Lírica.

Modo Narrativo: El poeta narra en su propio nombre o asumiendo personajes diversos. Realiza la imitación con palabras sueltas o ligadas a los metros. Es la imitación asignada a sujetos ilustres, a hombres esforzados. Es la narración épica que exalta las acciones gloriosas y en la cual asistimos a escenas donde se producen perturbaciones, revoluciones y reconocimientos. La más elaborada manifestación del modo narrativo o épico es la Epopeya; y Homero, su más digno representante.
Modo Dramático: Los actores representan directamente la acción. El poeta desaparece tras el reparto de su obra. En ella sólo hablan los personajes. El Drama es la representación directa frente a un público pero también puede ser escrita para los lectores. La acción dramática contribuye a purificar los afectos y las pasiones, lo que se consigue mediante dos formas –distantes una de otra según Aristóteles-, estas son la Tragedia y la Comedia.
El GÉNERO es pues, “una configuración histórica de constantes semióticas y retóricas que es coincidente en un cierto número de textos literarios”. El pensamiento literario reconoce en el género uno de los conceptos más objetivos y eficaces a la hora de analizar el hecho literario.
Para Miguel Garrido Gallardo, el género se nos presenta como “un horizonte de expectativas para el autor, que siempre escribe en los moldes de esta institución literaria aunque sea para negarla; es una marca para el lector que obtiene así una idea previa de lo que va a encontrar cuando abre una obra; y es una señal para la sociedad que caracteriza como literario un texto que tal vez podría ser circulado sin prestar atención a su condición de artístico”. (...) Los géneros pues remiten a coordenadas espacio-temporales. Son, sí, “manifestación de las posibilidades creadores del hombre, pero también de la temporalidad de todo quehacer humano”. (..) Este autor explica que el género, “por una parte es estructura de la obra misma y, por otra, vehículo de comparación con las demás de su época y de toda la historia”.
Bovet resume la especificidad de cada uno de los géneros históricos de la siguiente manera: “La lírica ve el mundo desde el interior de un individuo, la épica lo ve desde el exterior; el drama desde el interior de varios individuos”.
James Joyce se refiere al mismo punto a través de uno de sus personajes: Stephen Dedalus (en “Retrato del Artista Adolescente). Dedalus declara:
Hegel define los géneros como cosmovisión ideológica o representación del mundo. Al referirse a la poesía señala que ésta “debe transformar en poético el modo de expresión ordinario de la conciencia prosaica y, a pesar de la intencionalidad que comporta tamaña labor, ella debe guardar la apariencia de la espontaneidad y de la libertad original que el arte necesita”.
Schelling afirma que la poesía “es la representación de lo infinito o general en lo particular”. Leopardi sostiene que es un instrumento de autenticidad, “de relación entre el yo y el mundo”. Baudelaire, por su parte, defiende a la poesía como “la búsqueda de un mundo distinto”; y Goethe ve en el poema “la emoción exaltada de un instante”.
Jakobson define la poesía desde la perspectiva del lingüista: “Compleja disposición rítmica de la relación y combinación de las palabras de una secuencia dominada por el principio de equivalencia”.
Señala Todorov que la frase poética no es ni ficticia ni no ficticia: “la pregunta no se realiza en la medida misma en que la poesía no cuenta nada , no designa ningún hecho, sino que se contenta a menudo, con formular una meditación, una impresión... a menudo la poesía no evoca ninguna representación exterior, ella se basta a sí misma.”
Para mayor información revisar la siguiente bibliografía:
2. TODOROV, Tzvetan. “Los Géneros del Discurso” Monte Avila Latinoamericana C.A. Caracas 1991.
3. JOYCE, James. “Retrato del Artista Adolescente” Santiago Rueda Editor, Buenos Aires, 1973.




No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deje sus comentarios. Gracias.